Según las crónicas de Bernal Diaz del Castillo , los conquistadores españoles, por orden del tesorero de Cortés, Alderete, quemaron los pies de Cuauhtémoc último emperador azteca y Tetlepanquetzaltzin señor de Tlacopan , poniendo aceite caliente en ellos, a fin de que estos confesaran si había más tesoros y oro en Tenochtitlan.